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sábado, 21 de mayo de 2011

Ponete los cortos que entrás


El otro día estaba tomando el té con mi madre y mi abuela. Mientras tanto, mirábamos un desfile de modas de un reconocido estilista argentino – que por supuesto bailó en Showmatch. Durante casi dos horas, ellas se encargaron de destrozar a cada una de las bellísimas modelos que desfilaban. Al verlas tan ensañadas con esas jóvenes hermosas, me recordaron a periodistas deportivos criticando a algún jugador.

Como el desfile ya me tenía aburrido, me puse a pensar en estos jugadores frustrados con micrófono  ¿Cómo jugarán a ese deporte del que tanto opinan? Agarré papel y lápiz y les di el gusto –al menos en mi mente- de ponerse los cortos. Mi once ideal es el siguiente:

En el arco lo pondría a Gorzy. Le ponemos una camiseta celeste y se infla tanto que tapa todo el arco. Además, con el bombo y la cámara puede distraer a los delanteros rivales con primeros planos y preguntas incisivas como las que realiza en su programa Cámara Celeste.

Abajo, juego con línea de tres. El Toto va de líbero. Se trata de un defensa experimentado con la cabecita bien puesta, ideal para despejar todos los centros que tire el contrincante. Los compañeros de zaga son Scelza y Ríos. Dicen que los defensas tiene que hablar mucho, y que mejor que estos hombres récord en decir mayor cantidad de adjetivos calificativos por segundo.

En el medio, el cinco, el todoterreno del equipo es Buysan. Comparable con la performance de Egidio Arévalo Ríos en el Mundial, Federico sabe estar en todos lados –todas las radios y los canales de televisión de nuestro país.

En el puesto de volante por afuera es donde más variedad tengo. El ida y vuelta es algo característico del periodista deportivo, por lo tanto cualquiera puede ocupar ese lugar de la cancha.

De enganche va Julio César Gard.  No sé si es hábil, técnico o goleador, pero, por lo menos, puede enganchar entre cien y ciento cincuenta palabras en cuestión de segundos, sin respirar.

Arriba pongo a dos nueves de área: Rodrigo Romano y el Tito Mastandrea. No sé si meterán golazos. Lo que es seguro que se mandan tres o cuatro bolazos por partidos -que es casi lo mismo.

Etchandy va al banco y entra cuando haya que dormir el partido. Al que no pongo es a Kesman. Está hecho un perro ¿No lo escucharon ladrar los goles?


miércoles, 18 de mayo de 2011

Se buscan dentistas

Trabajo y estudio de lunes a viernes durante diez o más horas por día. Además, voy al gimnasio y juego al fútbol durante una hora. Todas estas tareas las hago con el mismo cuerpo. No tengo suplente ¿Por qué los jugadores de fútbol de América no pueden afrontar la Copa y el campeonato local con el mismo equipo?
Desde el pasado domingo, cuando el modesto River Plate goleó a Peñarol cuatro a uno, se habla del tema de la doble competencia. Tanto en Uruguay como en el resto de América se repite la misma ecuación: los equipos que juegan la Copa Libertadores descuidan el torneo local. Tarde o temprano, deben poner un equipo suplente porque los jugadores no aguantan el trajín de partidos.
En la actual edición de la Copa Libertadores, de los ocho equipos que disputan los cuartos de final, solo Velez está primero en el campeonato local. Los demás se encuetran lejos de la definición.
No comprendo cómo jugadores profesionales -que en su mayoría no superan los 25 años- no pueden jugar dos partidos por semana. Más si tomamos en cuenta los sueldos que ganan y los cuidados que reciben por parte del cuerpo médico y técnico de sus respectivos equipos.
No debe haber nada más lindo que vivir jugando al fútbol. Sino debemos preguntarle a alguno de los cincuenta mil hinchas que lleva Peñarol en cada partido de Copa, a ver si no daría cualquier cosa por defender la camiseta de sus amores ¿Jugaría dos veces por semanas? Lo haría los siete días si fuera necesario.
Uno de los argumentos principales que se da respecto a este tema es la presión que siente el jugador de fútbol. La hinchada, los dirigentes, los rivales, todos generan presión. Pero también tiene presión un obrero que se levanta a las seis de la mañana o un vendedor ambulante que se sube a veinte ómnibus por día, buscando llegar a fin de mes.
Creo que los jugadores deben tener todas estas cosas en cuenta a la hora de declarar que están cansados o que no soportan la doble competencia. Como dice el dicho, Dios le da pan al que no tiene dientes. Al parecer, más de un jugador de nuestro continente necesita una dentadura postiza.