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miércoles, 8 de junio de 2011

Oidos sordos

¿De qué hablan las mujeres que no les gusta el fútbol? Fue la duda de un amigo durante una de las típicas reuniones que tenemos los viernes por la noche.

En estas, el orden del día es casi siempre el mismo: primero desglosamos todo lo pertinente a la Copa Libertadores. Luego hablamos del fútbol uruguayo y la Copa América que se aproxima. Mientras tanto, nuestras respectivas novias están sentadas frente a nosotros, riéndose de vaya a saber uno qué.

Una vez terminado el fútbol, llega el turno de las mujeres. Las participantes de ShowMatch –Pamela Anderson incluida- se llevan el primer puesto. El podio lo completan nuestras crecidas compañeritas de colegio y las mozas del bar donde se lleva a cabo la reunión.

Pero lo del viernes pasado fue inusual. Después de casi tres horas de pelota y piernas, hubo silencio por unos minutos. Sin embargo, las mujeres continuaban riéndose y hablando sin parar. Fue allí cuando uno de mis amigos hizo “la pregunta”.

Instantáneamente, largué la carcajada. En ese momento de excitación, dentro del bar y con algunas copas encima, pensé–como el resto de mis amigos-. ¡Qué poca emoción tiene la vida de las mujeres que no les gusta el fútbol!

Me acerqué a la primera mujer que vi. Aunque no la conocía, traté de sacarme la duda. Su respuesta fue contundente: ¡Qué básico que sos! La verdad que tiene razón. Si me sacan el fútbol, soy yo el que no tiene de que hablar. Solo me resta tratar temas de interés nacional, noticias del momento o cultura general.

Temas que realmente son importantes para una persona. Pues forman parte de la vida y la nutren culturalmente. Por su parte, el balompié no te da nada. Sino que te quita: dinero –mucho-, salud y hasta amor –más de uno quedó soltero a causa de este deporte-.

Es por eso que voy a dejar de ver, hablar y practicar todos los ejercicios que se vinculen al fútbol. Así, de una vez por todas, dejo de ser una persona básica, para convertirme en un hombre completo. De ahora en más buscaré nuevos pasatiempos, nuevas pasiones. Me recomendaron el ajedrez, voy a ver qué tal.

miércoles, 1 de junio de 2011

Raros y famosos

Gente increíble -léase rara- hay en todos lados. De eso no existe ningún tipo de dudas. Sin embargo, algunos se destacan como los más increíbles del mundo y se acumula en el libro de los récords Guinnes. Es gracioso ver cómo la gente realiza hazañas increíbles con tal de batir estas marcas ridículas. Shridhar Chillal es uno de ellos. Tiene las uñas más largas del mundo. Radhakant Bajpai, de la India, es otros de ellos. Los pelos de sus orejas miden 13,2 centímetros.

Sin dudas, la mayoría de los que aparecen en este particular libro se desespera por estar allí. Sin embargo, hay otras personas que no han tenido ninguna intención de ingresar, aunque –inconscientemente- lograron los méritos para ubicarse dentro de este grupo selecto. Muchas veces se trata de celebridades. Así sucede con José Mourinho, más conocido en el ambiente Guinnes como el hombre que derramó mayor cantidad de líquido de su cuerpo –y no es precisamente orín ni transpiración- en una sola temporada. No en vano recibió el apodo de Llourinho. ¡Enhorabuena Pepe!

Otro récord no reconocido es el de Joseph Blatter. Su proeza es la de tener mayor cantidad de adeptos silenciosos en todo el mundo. Lejos de ser un líder que cuenta con seguidores fanáticos que se expresan a su favor, el dueño del fútbol mundial solo tiene rivales. Sin embargo, a la hora de elegir un nuevo Presidente de FIFA, Blatter siempre gana.

Si hablamos de récords, Berlusconi no queda afuera. El máximo mandatario italiano tiene la habilidad de acostarse con mujeres que nacieron medio siglo después que él. Sin embargo, Silvio está intranquilo, alguien trata de arrebatarle su récord: hablo de Dominique Strauss-Khan. El ex presidente del Fondo Monetario Internacional no anduvo con chiquitas –en realidad sí- y trato de tener relaciones con su mucama -30 años menor que él- luego de corretearla por todo el hotel, desnudo.

La multimillonaria Paris Hilton también tiene derecho a entrar al libro Guinnes. Por ser la persona con mayor producción de películas independientes –este premio lo comparte con su pareja de turno-. Este galardón puede ser discutido por otros productores independientes. La blonda solo se limita a un género. Y ya todos sabemos cuál es.
John Lynch tiene 241 piercings en su cuerpo. Todo un logro. Charlie Sheen, para no ser menos, se lanzó en busca de su propio record: ser el hombre con mayor cantidad de elementos dentro de su cuerpo. Aunque ustedes ya saben que no se tratan precisamente de piercings.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Se buscan dentistas

Trabajo y estudio de lunes a viernes durante diez o más horas por día. Además, voy al gimnasio y juego al fútbol durante una hora. Todas estas tareas las hago con el mismo cuerpo. No tengo suplente ¿Por qué los jugadores de fútbol de América no pueden afrontar la Copa y el campeonato local con el mismo equipo?
Desde el pasado domingo, cuando el modesto River Plate goleó a Peñarol cuatro a uno, se habla del tema de la doble competencia. Tanto en Uruguay como en el resto de América se repite la misma ecuación: los equipos que juegan la Copa Libertadores descuidan el torneo local. Tarde o temprano, deben poner un equipo suplente porque los jugadores no aguantan el trajín de partidos.
En la actual edición de la Copa Libertadores, de los ocho equipos que disputan los cuartos de final, solo Velez está primero en el campeonato local. Los demás se encuetran lejos de la definición.
No comprendo cómo jugadores profesionales -que en su mayoría no superan los 25 años- no pueden jugar dos partidos por semana. Más si tomamos en cuenta los sueldos que ganan y los cuidados que reciben por parte del cuerpo médico y técnico de sus respectivos equipos.
No debe haber nada más lindo que vivir jugando al fútbol. Sino debemos preguntarle a alguno de los cincuenta mil hinchas que lleva Peñarol en cada partido de Copa, a ver si no daría cualquier cosa por defender la camiseta de sus amores ¿Jugaría dos veces por semanas? Lo haría los siete días si fuera necesario.
Uno de los argumentos principales que se da respecto a este tema es la presión que siente el jugador de fútbol. La hinchada, los dirigentes, los rivales, todos generan presión. Pero también tiene presión un obrero que se levanta a las seis de la mañana o un vendedor ambulante que se sube a veinte ómnibus por día, buscando llegar a fin de mes.
Creo que los jugadores deben tener todas estas cosas en cuenta a la hora de declarar que están cansados o que no soportan la doble competencia. Como dice el dicho, Dios le da pan al que no tiene dientes. Al parecer, más de un jugador de nuestro continente necesita una dentadura postiza. 

viernes, 6 de mayo de 2011

Mis alergias

Cuando hablamos de la palabra alergia, la vinculamos rápidamente a estornudos o toses indeseables que generalmente se dan en el ómnibus cuando vos o yo estamos al lado de esa persona.

Sin embargo, alergia tiene otro significado que va más allá de una tosecita. Es definida también como una sensibilidad extremada y contraria respecto a ciertos temas, personas o cosas. Si esto es así, yo tengo una gran cantidad de alergias. 

Le tengo alergia a las personas que van a McDonald’s en plena dieta. Piden la hamburguesa más grande de todas, papas fritas extra large –que luego inundan con kétchup y mayonesa-, y terminan la velada con un rico helado de crema y dulce de leche. Sin embargo, a la hora de la bebida, se limitan a pedir una Coca Light. Hay que avisarles que la coca no actúa como un quemador de calorías, de hecho tiene muchas.

Otra de mis alergias es la vieja asiento del ómnibus. Yo sé que tienen muchos años, que las rodillas no le soportan el peso de su cuerpo y que su cola está hecha para ir apoyada en un asiento, sin embargo, odio la desesperación que les entra al ver un lugar vacío. Ojo, hay señoras –la minoría- que logran ocultar a la perfección su deseo insaciable de sentarse. A ellas les cedo mi asiento.

Odio cuando la gente come con la boca abierta. Ya bastante fea es la polenta como para verla masticada y mezclada con baba. Peor es si además te hablan. En este caso, hay que tener cuidado de que ningún extracto de comida termine en tu camisa. Una mención especial merece el cine: el único lugar que reúne a cien masticadores de boca abierta comiendo sin parar durante dos horas.

Siguiendo con el punteo, llega la alergia del tránsito: los taxis. Estoy convencido de que la patronal de taxis realiza un casting para seleccionar a las personas más soberbias del mundo. En esta alergia no excluyo a las motos. Cada vez que manejo me dan ganas de ser una bola de bolwing y hacer un strike con todas las motos que tengo adelante.

Por último, mi alergia madre, lo que más detesto: el cigarrillo. Odio a la gente que me fuma al lado, y tira el aire encima ¿Tengo cara de extractor, acaso? 
No soporto el olor que desprende una persona que acaba de fumar. Un olor rancio, asqueroso. 

Después de todo esto, pensaran que soy un histérico, que me molesta todo. Probablemente así lo sea y lo seguiré siendo hasta que inventen algún antibiótico contra mis alergias. 


Un tipo bien uruguayo


Tengo un amigo que es bien uruguayo. Se llama Darío y odia el carnaval con toda su alma. Nunca en su vida iría al Teatro de verano por voluntad propia –salvo que ese día hagan el desfile de Roberto Giordano ahí y se llene de minas- . Es más, odia a la gente que va, no la puede ver.

chasque.net
Como si esto fuera poco, no le gusta el asado. Come pulpa, alguna molleja o morcilla y hasta riñón, pero lo que se llama asado, propiamente dicho –con más huesos que carne- no lo tolera. Además, detesta el mate. Cada vez que nos juntamos con mis amigos, él es el único que no toma. Prefiere morirse de sed antes que succionar ese tubito de ensayo lleno de babas ajenas. Culpa a la acidez y a su gastritis recurrente –que nunca aparece cuando vamos a McDonald’s-. Ya le compramos todo tipo de yerbas: para la acidez, con yuyos, Silueta Ideal, anti nervios, anti estrés, anti Gripe A, pero él hace cualquier cosa para zafar. 

Ustedes se preguntarán, ¿qué tiene de uruguayo este tipo si no tolera ninguna de las cosas características de acá? Yo les digo que tiene todo para ser el prototipo de uruguayo.
El uruguayo tipo siempre está en la chiquita y así es Darío. Si vamos en auto, él siempre quiere viajar como acompañante. Atrás nunca. Su estrategia es simple: cuando estamos llegando al auto se empieza a hacer el boludo -se le caen las monedas, se le desatan los cordones, tiene que mandar un sms de vida o muerte-, hasta que se suben todos. Cuando esto no le funciona, explica que le da miedo andar sin cinturón –la mayoría de los coches no tienen cinturón trasero-. 

Otra típica es la del vuelto. Si vamos a comprar algo entre todos, Darío nunca pone su plata primero. Espera que todos paguen, para poder elaborar la estrategia necesaria con el fin de salir beneficiado. Otras veces, utiliza una táctica que nunca falla: el olvido de billetera. En este caso, Darío pide un préstamo que nunca va a pagar. Continuando con el tema monetario el uruguayo tipo tratará de sacarle jugo a todo aquello por lo que haya abonado. Es decir, si compra una entrada para un boliche no se va hasta que se apaga la música.

Por último, está el tema de la parla, algo que no debe faltar en persona que se autodenomine uruguasho. En discusiones, Darío no pierde una. Por ejemplo, si se discute qué actividad realizar, ya de antemano sabemos que vamos a hacer lo que Darío quiera. Su excelente empleo de la retórica hará caer cualquier argumento que se entrometa en su camino.
¿Cómo podemos bancar a un tipo así? No lo sé, pero es inevitable quererlo. Y así le pasa a todos los que tenemos un familiar, amigo o conocido que es un uruguayo tipo.

viernes, 29 de abril de 2011

El miedo crece



De niño le tenía miedo a los fantasmas. Todo comenzó luego de ver Sexto Sentido, una excelente y atemorizante película, que trata sobre un niño que tiene un sentido extra: ve gente muerta.

La primera noche post sexto sentido no dormí. Temía que alguna persona muerta se metiera en mi cuarto y tratara de llevarme con él.
Por primera vez, mi seguridad no estaba tranquila. Mi cuarto ya no significaba esa burbuja en la que podría entrar y salir cuando quisiera –o cuando lo desearan mis padres-, para poder estar tranquilo.

Con el paso del tiempo comprendí que se trataba de una película, que los personajes eran de ficción. Además, al fin de cuentas, las personas muertas solo buscaban la ayuda de Cole, sin tener intenciones de hacerle daño.

Hoy, casi 12 años más tarde, vuelvo a tener a ese miedo. No temo que un fantasma se meta en mi cuarto y me dé un buen susto –en realidad no me puede hacer nada, ya que es un ser etéreo- . Estoy asustado de que un hombre, de carne y hueso-como yo y como vos- se meta en mi casa para robarme, violarme, golpearme y hasta matarme.

La inseguridad es un tema que está creciendo a pasos agigantados en nuestro país y en el resto del mundo. Diariamente, vemos en los medios sucesos de violencia.

Un criminal armado entra a un almacén cualquiera y pide la plata. El dueño, sin ánimo de resistirse comienza a sacar los mil pesos por los que trabajo todo el día. No conforme con eso, el criminal empieza a gritar que le dé más, el almacenero le dice que no tiene más. Él no mentía pero el criminal no le creyó. Le disparó en la cabeza.

Esta no es una escena aislada, son noticias que se ven a menudo. Y las personas se están acostumbrando a vivir así. A no caminar solos por la calle de noche y a levantarse todos los días sabiendo que podes ser víctima de un delito.


Todos, de alguna manera u otra, nos estamos volviendo protagonistas de Sexto Sentido. No nos sentimos seguros en nuestro barrio, ni siquiera en nuestra casa. En cualquier momento, alguien puede violar nuestra intimidad. El mayor problema es que en nuestra película “los malos” si lastiman.

miércoles, 27 de abril de 2011

El mejor arador


Más de una vez escuché decir que: “Messi juega bien porque está en el Barcelona, un equipazo”, restándole méritos al argentino, para mí el mejor jugador del mundo. Además, esas mismas personas agregan que Cristiano Ronaldo –con quien “Lio” disputa el reinado- ya jugó en más de un equipo, demostrando su calidad en cada uno de ellos. Messi, por su parte, solo brilló en Barcelona.
Asimismo, se pone el ejemplo de la selección: cada vez que Messi juega por Argentina no demuestra ser tan exquisito jugador, como sí lo es en el Barca: “Al no tener a Iniesta, Xabi o Villa,  te das cuenta que no es lo mismo”, explica mi amigo Federico, un amante de Cristiano y por tanto crítico del argentino.
El miércoles pasado, mientras miraba la final de la Copa del Rey junto a mi abuelo, entre Barcelona y Real Madrid, discutíamos acerca de cuál es superior. Sus argumentos fueron contundentes: “Ronaldo tiene una potencia y técnica inigualable, pero Messi es pura habilidad y velocidad, capaz de desarmar una defensa y ganar un partido él solo; además Messi puede jugar en equipo”. 

Fuente:diaadia.com.ar
Al ver en mi abuelo un ferviente defensor de Messi, comencé a plantearle las diferentes críticas que le hacen los cristianistas al argentino:
-¿Por qué no juega en la selección?
-Messi juega en la selección y lo hace muy bien, al igual que Cristiano en Portugal, pero al no entrenar ni jugar semanalmente no tiene el mismo conocimiento con sus compañeros -explicó mi abuelo.
-¿Qué sería de Messi en otro equipo sin Xavi, Iniesta o Villa?
-Maxi – dijo con deseos de ver el partido en tranquilidad-, aunque Messi juegue en Peñarol, el Tanque Sisley o en el Sporting de Gijón, Messi será Messi, el mejor jugador del mundo. Porque Yunta buena o yunta mala, el buen arador, bien ara, y en este caso se trata del mejor arador.

viernes, 15 de abril de 2011

La razón


Ayer me  quedé dormido. Entraba a la facultad a las 8 y me desperté 7:50. Podría haber ido así nomás y llegaba en hora. Preferí bañarme, perfumarme y vestirme bien.

Al llegar a la facultad me encontré con Miguel, un amigo. Me preguntó por qué había demorado tanto, le expliqué que preferí bañarme antes que ir desprolijo. Fue entonces cuando me contó su interesante hipótesis sobre los hombres, titulada: La razón.

A través de esta, explicaba la razón -última-  por la que el hombre se vestía, comía, se ejercitaba, peinaba y hasta estudiaba: la mujer.Según su extraña teoría, todo lo que el hombre hacía desde que se levantaba hasta que se acostaba tenía que ver con las mujeres.
Para que yo entendiera su punto, empezó a hacerme preguntas sencillas. Partió desde el comienzo:

-¿Por qué te bañaste hoy?

-Para estar limpio, contesté.

-¿Para qué querés estar limpio?

-Para que la gente me vea bien.

-¿Te importa que yo te vea bien?

-No.

-¿Te importa que ella –señalando la morocha más linda de la universidad- te vea bien?

-Sí.

-Ves, así pasa con todo –me explica- . Cuando vas al gimnasio, no lo haces para tocarte los 
músculos vos, sino para que te los toque una mujer. Lo mismo pasa cuando vas a la peluquería. El corte de pelo no es para que tus amigos te halaguen, sino para que una mujer te mire.
-Me parece un pensamiento bastante básico -le dije. Palmeé su espalda y me fui a clase.

De noche, mientras miraba televisión en el living de mi casa, mi hermano de 15 años estaba jugando al playstation en su cuarto. Entonces recordé la teoría de Miguel. No creo que mi hermano juegue al play por esa razón. Tampoco creo que mi padre lea el diario, ni que mi abuelo salga a caminar por la rambla por las mujeres.

Ya refutada la teoría –sexual- de Miguel, seguí pensando en las mujeres y lo que significan para el hombre. Me imaginé la vida sin ellas. Un boliche,  una clase, o un ómnibus solo de hombres: qué delicia.

Entonces, comencé a comprender el rol protagónico que ocupan las mujeres en nuestra vida. Imagínense El Padrino sin Al Pacino, o los argentinos sin Maradona: no sería lo mismo. La vida del hombre sin las mujeres sería peor, no hubiéramos subsistido. En realidad, sin ellas ni existiríamos.

miércoles, 6 de abril de 2011

BOMBÓN DERRETIDO



Imagen: observa.com.uy
El sábado 19 de marzo el pueblo uruguayo presenció uno de los actos de corrupción más grandes del deporte nacional. Nuestra boxeadora “estrella”, Christian Namús, ganó una pelea que, en realidad, perdió. La española Loli Muñoz dio una verdadera paliza a la uruguaya -algo que no se tradujo en los puntajes finales de los jueces-.

Esta pelea trajo una innumerable cantidad de comentarios, además de acusaciones cruzadas. Se culpó al juez por no parar la pelea: se entiende que debió ser nocaut técnico a favor de la española. Al cronometrista por terminar la pelea treinta segundos antes. Al representante de Chris, que obligó al cronometrista a parar la pelea. Pero nadie nos culpó a nosotros, los periodistas.

¿Por qué habría que culpar a los periodistas? Fácil, por inflar a una persona que por más simpática y bonita que sea no tiene condiciones para ser campeona mundial. Además, seamos sinceros, el título que ostenta no es muy reconocido. Si nos remitimos a los hechos “El bombón asesino”, cuando tuvo que pelear con boxeadoras de un nivel medio, perdió.

Así sucedió frente a la colombiana Leli Flores, en agosto de 2009, en un Palacio Peñarol lleno -forrado de banderas uruguayas con la cara de la boxeadora uruguaya en  lugar del sol-. Aquella noche fue nocaut en el primer asalto. Fueron dos minutos y medio, ciento cincuenta segundos que comenzaron a desenmascarar lo que había detrás de Chris Namús. El sábado esas dudas se confirmaron: el bombón quedó fuera de la heladera y se derritió.

Los mismos periodistas que antes la apodaron “El bombón asesino”, que gritaban “Uruguay campeón del mundo” cuando Chris ganaba el cinturón del título mundial, ahora la destrozan por haber perdido esta pelea.

Solo resta preguntarse: ¿dónde está aquella joven que fue la cara visible de Antel, o que fue motivo de pelea entre los candidatos presidenciales, pues era vista como una personalidad influyente en nuestro país? ¿Quién será la invitada estrella de los programas deportivos que semana tras semana la elegían porque “la campeona del mundo” era sinónimo de audiencia?

Pero lo más importante, ¿qué será de Chris Namús luego de recibir el golpe más duro de su carrera? Es una incógnita que el tiempo develará. Lo único que nos resta, a los periodistas, es desearle una pronta recuperación porque ella no tiene la culpa. Solamente fue rehén de quienes vieron en ella un negocio rentable. Y lo fue, hasta que tuvo que hacer algo para lo que no estaba preparada.

sábado, 2 de abril de 2011

Destino Interior


 No hay nada peor que subirse a un ómnibus con calor y que, para colmo, esté completamente lleno. Al poner el primer pie en la escalera me invade un olor rancio que me obliga a dejar de respirar por unos segundos.

La música de fondo -cumbia, por lo general- difiere con el ambiente monótono del lugar. El guarda golpea una moneda contra el caño y grita -con todas sus fuerzas- : ¡Pasando al fondo que hay lugar!

Los pasajeros se mueven lentamente, con pasos cortos, hacia el fin del vehículo. Las mujeres ancianas comienzan la batalla por ser uno de los veinti pico  afortunados que consiguen asiento.
Y yo ahí, comenzando un viaje que durará un tiempo indeterminado, con gente que no conozco, ni que conoceré.

Parado –porque una anciana acaba de robar mi lugar-, observo mi entorno: una mujer gorda que no deja de sudar mira hacia el exterior. Del otro lado, un hombre de pelo largo y bigotes desprolijos me escupe al hablar por teléfono.  Detrás de mí, un señor adulto, con la nariz muy colorada, estornuda. Un aire caliente roza mi nuca.

¿A alguien le puede gustar viajar en ómnibus? ¿Hay algo bueno al hacerlo? Sin dudarlo digo que no, que es una tortura.

Entonces se sube el vendedor ambulante, despacha todo lo que una persona se puede imaginar: chicles, caramelos, alicates, medias, ¡fundas para el control remoto! Un hombre que está sentado a dos asientos de mí mete la mano en el bolsillo. El vendedor corre hacia él. El hombre saca su celular. El vendedor lo insulta entre dientes.

Solo han pasado unas pocas paradas, todavía queda más de la mitad del recorrido. Pienso en otra cosa  para que el viaje sea menos martirizante.

Recuerdo la pelea que tuve anoche con mi madre. Me doy cuenta de que ella tenía razón,  todo lo que me dice es por mi bien.  Ahora pienso en mi futuro, deduzco que la carrera que elegí es la adecuada. A pesar de mis miedos, es lo que me gusta.

Me pregunto por qué no pensé en esto antes. Llego a la conclusión de que el ómnibus representa el único lugar donde realmente puedo abstraerme de la rutina. Y pensar en mí, buscar soluciones a mis problemas, ser consciente del rumbo que lleva mi vida. Comprendo que este viaje duro ,al final, resulta ser necesario.